Participación a la medida de Santiago

Participación a la medida de Santiago
Santiago de Chile city downtown, color toned picture.

En el lanzamiento de la Secretaría Ejecutiva de Participación Ciudadana realizado en la capital del país, se destacó la importancia de gestionar un buen proceso de formación ciudadana, educación cívica y difusión del proceso constitucional. De hecho, en el artículo 104 del reglamento se plantea que “a partir del 6 de abril se autoriza a la Secretaría Ejecutiva para organizar actividades preparatorias para la participación ciudadana. Estas contemplan la difusión, educación cívica y explicación sobre el proceso constituyente y las instancias de participación ciudadana”.

Ya ha pasado más de un mes desde que la tarea de difusión comenzó y, fuera de la información que se encuentra en las redes sociales de la Secretaría de Participación Ciudadana y las jornadas educativas que se han realizado en Santiago, se ve una cierta desconexión con el territorio. Y es que no hay información en torno a cómo se ha llevado el proceso a las regiones, tanto de formación ciudadana como de difusión. De hecho, parece que el proceso hasta ahora se ha centrado solo en la capital, pues las dos jornadas de formación de este mes son en Santiago –una ya realizada en la casa central de la Universidad de Chile y otra que se realizará en la Pontificia Universidad Católica de Chile–.

Este centralismo ya lo vimos en el proceso anterior, el que terminó por entregar un texto que tuvo su mayor rechazo en términos porcentuales en las regiones y en el mundo rural, a pesar de la cantidad de artículos que buscaban darles un mayor reconocimiento a esos lugares. Para evitar que esto vuelva a ocurrir, los mecanismos participativos no son la solución definitiva, pero sí nos ayudan a evitar que esta distancia se siga acrecentando.

Por lo mismo, es vital que la formación ciudadana llegue a todos los lugares del país. No puede volver a ocurrir que la participación ocurra mayoritariamente en las zonas urbanas y en la capital, dejando de lado gran parte de los ciudadanos. Aunque en la práctica incluir a todas las personas sea imposible, es necesario al menos intentarlo, puesto que el objetivo final es que la nueva Constitución nos represente a todos.

La tarea de la Secretaría de Participación Ciudadana es compleja, ya que el tiempo de aplicación de los mecanismos participativos y de difusión es corto. Si a lo anterior le sumamos que los ciudadanos han perdido interés en el proceso constituyente luego del fracaso de la pasada Convención, podemos ver que la tarea está aún más cuesta arriba.

Sin embargo, es necesario que la difusión del proceso y la educación ciudadana se amplíen fuera de Santiago, llegando a las regiones y a las zonas que han sido excluidas de la toma de decisiones. Aún estamos a tiempo de que todas las voces de la ciudadanía puedan ser escuchadas en este proceso, pero para ello necesitamos una nueva forma de aproximarnos a las personas.

Columna publicada en El Mostrador