Mejora percepción de calidad de vida en la Región, pero sigue bajo el nivel de 2022

Mejora percepción de calidad de vida en la Región, pero sigue bajo el nivel de 2022

Encuesta 2024 de Fundación Piensa y Caja 18 revela tendencia al alza en factores asociados al bienestar o contexto personal. Lo peor evaluado: equipamiento urbano y transporte.

Componentes del índice de percepción de calidad de vida región de Valparaíso 2024

El sondeo se realiza anualmente desde 2014, en forma presencial, en una muestra de 1.650 personas mayores de18 años, de todos los segmentos socioeconómicos, residentes en 10 comunas de la región.

Un incremento de 45 puntos respecto del año pasado registra el Índice de Percepción de Calidad de Vida (IPCV) en la Región de Valparaíso 2024, de acuerdo a la encuesta del mismo nombre realizada por la Fundación Piensa en conjunto con Caja 18 y aplicada por Datavoz, que también instala a Quillota como la ciudad con mayor bienestar, en concordancia con su buen desempeño en los últimos años.

El sondeo se realiza anualmente desde 2014, en forma presencial, en una muestra de 1.650 personas mayores de18 años, de todos los segmentos socioeconómicos, residentes en 10 comunas de la región.

Examina ocho dimensiones de calidad de vida, que son los servicios para la vivienda, servicios de salud, sistema de educación, servicios de seguridad pública, condiciones laborales, equipamiento urbano, movilidad y conectividad, así como bienestar individual.

El IPCV se calcula como un promedio simple del valor de cada dimensión y varía entre 0 y 1.000. Los valores de cada dimensión se construyen a partir de la suma de los porcentajes de las evaluaciones 6 y 7 de todas las preguntas que componen cada dimensión.

Bienestar individual

En esta ocasión, el IPCV regional se incrementa impulsado especialmente por las dimensiones condiciones laborales, servicios para la vivienda y bienestar individual, que fueron las que tuvieron mejores evaluaciones.

En la primera, los encuestados responden, entre otras preguntas, si su trabajo es estable, le entrega seguridad económica, le permite crecer y proyectarse laboralmente, ofrece condiciones adecuadas de seguridad y prevención de riesgos, y si el sueldo está de acuerdo al mercado laboral.

La segunda evalúa los servicios de electricidad, agua potable y alcantarillado, y retiro domiciliario de basura. Y la tercera indaga en el grado de satisfacción con la vida en general, la libertad para decidir las cosas importantes, el estado de salud física y mental, así como la situación económica.

En el otro extremo, se mantienen como peor evaluados, en último y penúltimo lugares del ranking, equipamiento urbano, y movilidad y conectividad. El primero incluye desde calidad de calles y veredas hasta limpieza de los espacios públicos, así como medidas para evitar rayados y regular el comercio ambulante. La segunda se relaciona fundamentalmente con el transporte público, con preguntas sobre calidad y frecuencia de los servicios urbano e interurbano, diurno y nocturno, y la relación precio-calidad de los mismos.

Las ciudades

A Quillota, que está en el primer lugar en calidad de vida, le siguen Los Andes y La Ligua, aunque hay que decir que en este índice de 0 a 1.000, ninguna de las comunas incluidas en el estudio alcanza un IPCV de 500.

Las ciudades que más suben sus índices son, sorprendentemente, Villa Alemana, que estaba en el último lugar en 2023 y que ahora trepó 157 puntos, seguida por Valparaíso (aumentó 73) y Viña del Mar (57).

El IPCV más bajo fue para Quilpué, con sólo 387 puntos, y en penúltimo lugar quedaron San Felipe y Concón, con 392.

Expectativas

Pedro Maiz, investigador de Piensa, plantea que “en términos generales, la calidad de vida en la región muestra una tendencia positiva, aunque sigue por debajo de los niveles alcanzados hace dos años”.

Opina que la mala evaluación de equipamiento urbano y movilidad-conectividad, los únicos indicadores que empeoraron en comparación con 2023, “evidencia el descuido en la gestión de los espacios públicos por parte de las autoridades”.

El hecho que los aspectos mejor evaluados sean los indicadores asociados a los servicios de vivienda, condiciones laborales y bienestar individual, expone, “sugiere que hay una alta valoración de los espacios privados y entorno personal”.

La evaluación de servicios y espacios públicos muy por debajo de los indicadores asociados al contexto personal, por otra parte,”invita a reflexionar sobre el estado de estos puntos de encuentro, fundamentales para el fortalecimiento del tejido social”.

Asimismo, el investigador recuerda que este año la encuesta se realizó con elecciones de por medio, “lo que implica que los resultados reflejan también, en parte, las expectativas sobre el desempeño de los incumbentes reelegidos y las nuevas autoridades”.

Esfera privada

A partir de una mirada preliminar a las dimensiones evaluadas, llama la atención que la tendencia al alza en la percepción de calidad de vida se explica fundamentalmente por un aumento en bienestar individual, condiciones laborales y servicios para la vivienda, señala el académico de la Escuela de Psicología de la Universidad de Valparaíso, Juan Sandoval, doctor en Psicología Social.

Le parece interesante que el ascenso se sostenga, en parte, por una mejora de la percepción de bienestar en la vida privada de las personas, “y si bien, a primera vista esto puede resultar extraño, no es totalmente sorprendente. Ya en el Informe de Desarrollo Humano del PNUD del 2012 pudimos encontrar esta tendencia de valorar mejor la esfera privada en desmedro de las dimensiones sociales más externas”, observa.

Para el académico, “una interpretación preliminar puede tener que ver con los procesos de individuación que se han agudizado en las últimas décadas en Chile, poniendo la percepción individual o familiar como único parámetro para evaluar el progreso y la felicidad”.

“Parecería que en un mundo social que se percibe como hostil -pensemos en la mala evaluación que se registra del transporte, el equipamiento urbano o la seguridad- el reducto de la esfera individual y familiar se transforma en el único espacio que les asegura bienestar a las personas”, resume.

Calvario del transporte

La dimensión movilidad y conectividad no se ha movido del último o penúltimo lugares del ranking desde el inicio de la encuesta, lo que en opinión de la ingeniera de transporte Alejandra Valencia, académica de la Escuela de Ingeniería en Construcción y Transporte de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, se debe a una multiplicidad de factores que sólo podrían ser resueltos con la anunciada licitación del sistema.

“Éste ha ido empeorando después de la pandemia. Hubo servicios nocturnos que dejaron de operar, también muchos buses cumplieron su vida útil y no ha habido renovación de flota, los recursos de la ley espejo del servicio RED -ex Transantiago- no se han gastado en necesidades del transporte, aunque eso sí está contemplado para la nueva licitación”, menciona.

La académica también apunta a la fórmula del “boleto cortado” que complementa los ingresos de los conductores y que se traduce en esperas considerables en puntos clave de los recorridos a la espera de captar más pasajeros, o en el “collereo” o competencia con otras micros con el mismo propósito.

Baja frecuencia

“Está el problema del exceso de velocidad y estamos hablando, además, de buses que no son para todo tipo de personas, son vehículos con escalones, que a los adultos mayores les cuesta subir y bajar. Además, a ciertas horas la frecuencia disminuye”, lo que representa un grave problema para los usuarios.

Hace ver que a esto se suma el aumento de la población en las zonas periféricas, por una mayor cantidad de viviendas que no necesariamente se ubican en sectores regularizados, adonde los buses no llegan; o el hecho de que hay servicios que por razones de seguridad no ingresan a ciertos sectores.

Como en un círculo vicioso, debido a la calidad que presenta el transporte público, los usuarios no se bajan del automóvil y la congestión aumenta todos los años, incidiendo en los tiempos de viaje de las personas, ya que el primero tampoco tiene prioridades como vías exclusivas.

Licitación

A comienzos de diciembre de 2022, el ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz, anunció el inicio de un proceso gradual, entre 2023 y 2026, para “cambiarle la cara al sistema del Gran Valparaíso”, que debería estar operativo a fines de 2025.

Dijo que lo que se busca es “la incorporación de 2.100 buses con estándar RED y la implementación de un sistema de cobro sin monedas, con el objetivo de otorgar mayor seguridad a los usuarios y conductores”.

El gobernador regional, Rodrigo Mundaca, presente en el anuncio ministerial, recordó que “la última licitación del transporte público ocurrió el año 2006 y se ratificó en 2011, pero llevamos más de 16 años con los mismos operadores”.

Para la experta, no se ve otra salida que la nueva licitación. “El proceso será gradual y a mí me parece bien que así sea, para no cometer errores, como lo que ocurrió con el Transantiago. Hay temas de frecuencia, recorridos, mejoramiento de buses, tarifas, nuevas unidades de negocio. Se espera que haya incentivos para que pueda mejorar el transporte público y eso nos beneficie a todos”.

Ficha metodológica

Tipo de encuesta
Encuesta presencial en hogares, mediante sistema CAPI, con una duración aproximada de 25 minutos.

Población objetivo
Población de 18 años y más de las zonas urbanas de las comunas de Los Andes, La Ligua, Quillota, San Antonio, San Felipe, Concón, Valparaíso, Viña del Mar, Quilpué y Villa Alemana en la Región de Valparaíso.

Tipo de Muestreo
Aleatoria estratificada trietápica.

Tamaño de muestra
La muestra final lograda fue de n=1.650 a nivel total.

Error muestral
Error muestral máximo de 9,8% a nivel de estratos y de 2,5% a nivel total, calculado considerando varianza máxima, un nivel de confianza del 95%, efecto de diseño estimado de 1,1.

Ajuste post-encuesta
Se construyeron factores de ponderación considerando el peso relativo por comuna, sexo y edad, de modo de garantizar la representatividad de la muestra sobre estos parámetros.

Fechas de desarrollo de campo
Entre el 02 de octubre y 10 de noviembre de 2024.

 


Noticia publicada en El Mercurio de Valparaíso