Falta de estrategia

Falta de estrategia

La reciente suspensión del contrato de televigilancia en Viña del Mar y la posibilidad de que gran parte de las cámaras de seguridad queden inactivas, vuelve a evidenciar las debilidades en la gestión municipal en materia de seguridad. Aunque en los últimos días la atención se ha centrado en las definiciones contractuales adoptadas por la comuna, lo cierto es que los problemas relacionados con el equipamiento van más allá de la coyuntura.

Según información obtenida mediante la Ley de Transparencia, en el marco del estudio Seguridad Local en Perspectiva, a inicios de este año la central de monitoreo de Viña del Mar contaba con apenas tres funcionarios por turno para supervisar más de 120 cámaras, una proporción por debajo de los estándares recomendados por la Subsecretaría de Prevención del Delito y Carabineros de Chile, que sugieren al menos un operador por cada doce cámaras.

Esta situación, sumada a la inercia que se ha mantenido desde el inicio de la actual administración, donde no se han registrado avances significativos en cobertura ni en capacidad operativa, refleja una falta de estrategia, lo que provoca que la televigilancia pierda efectividad y termine reducida a una herramienta sin impacto real.

El verdadero desafío no está sólo en incorporar más tecnología, sino en contar con una estrategia operativa que permita utilizarla de forma eficaz. Sólo así dejaremos de pensar en la tecnología como una solución en sí misma y comenzaremos a integrarla como parte de una gestión más coherente y efectiva de la seguridad.

 


Carta publicada en El Mercurio de Valparaíso