En vísperas de un nuevo ciclo electoral, la Encuesta de Opinión Política 2025 de Fundación Plensa ofrece una radiografía del ánimo ciudadano en las principales comunas de la Región de Valparaíso. Con entrevistas presenciales a 1.650 personas entre julio y septiembre, el estudio detecta un cuadro estable en su desconfianza hacia las instituciones, un descenso en la aprobación del Gobierno central y una leve recuperación en la satisfacción con la democracia. “Lo que estamos observando es una ciudadanía que ha aprendido a moderar sus expectativas” plantea Juan Pablo Rodríguez, abogado y director ejecutivo de la fundación.
“La gente ya no espera grandes reformas, sino resultados concretos y visibles en su en-torno. Las encuestas muestran que el votante regional se está moviendo hacia un pragmatismo más cotidiano, donde lo que importa es que las cosas funcionen”.
El dato lo respalda la percepción de progreso: más de la mitad de los consultados (52%) cree que Chile está estancado, y solo un 18% considera que pro-gresa. En con-traste, 68% afirma que su nivel de vida es mejor que el de sus pa-dres, un signo, según Rodríguez, de “una paradoja entre la mirada individual optimista y la visión colectiva pesimista del país”.
En esa lógica, el peso de lo local se ha reforzado. La encuesta sitúa a los alcaldes como las autoridades mejor evaluadas, con 32% de aprobación promedio, muy por encima del Gobierno o el Congreso. “Hay una revalorización de lo municipal y regional como espacios donde la política se percibe más cercana y útil. La distancia con Santiago se traduce en una búsqueda de respuestas locales frente a problemas concretos como seguridad, transporte o servicios”, explica el analista.
Demanda transversal
La delincuencia es, con un 71%, el problema que más preocupa a los habitantes de la región, seguida de la corrupción política (31%) y las alzas de precios (26%). Para Rodriguez, el dato no solo confirma una tendencia nacional, sino también un reordenamiento del debate público: “La inseguridad ya no se ve como una cuestión de orden público exclusivamente, sino como un síntoma de fragilidad institucional. La gente asocia la delincuencia a la falta de Estado, y eso explica por qué aumenta la disposición a aceptar mayores restricciones a la libertad si a cambio hay orden”.
El 43% de los encuestados dice preferir una sociedad ordenada aunque se limiten libertades, mientras que un 56% cree que cada persona es responsable de su propio bienestar. “Esa combinación dibuja una ciudadanía menos ideologi-zada, más conservadora en orden y autoridad, pero liberal en derechos indivi-duales”, dice el analista. “Ya no se trata de izquierda o derecha, sino de una demanda transversal por eficacia y transparencia”
La confianza institucional sigue concentrada en actores no políticos: Bomberos, PDI y Fuerzas Armadas encabezan el ranking, mientras que partidos, Congreso y tribunales se ubican en los últimos lugares. El 90% percibe altos niveles de corrupción en Chile y un 78% también la identifica en la región. Para Rodríguez, “esa percepción erosiona la disposición a par-ticipar, porque el ciudadano siente que da lo mismo quién gobierne si todos terminan reproduciendo los mismos vicios”
Ideología que pesa poco A pesar del desencanto, la satisfacción con la democracia aumenta levemente -33% frente a 26% en 2024-, lo que Rodríguez interpreta como una señal de estabilización tras años de volatilidad política. “La gente no abandona la democracia, pero sí le exige resultados tangibles. El votante regional valora la libertad de elegir, pero al mismo tiempo quiere sentir que su voto tiene consecuencias prácticas”.
El sondeo muestra además una ciudadanía más informada sobre sus autoridades locales y una mejora leve en la percepción de la gestión municipal en Valparaíso y Viña del Mar. “Son señales de que el vínculo entre comunidad y municipio se está recomponiendo lentamente”, agrega Rodriguez.
El director ejecutivo de Plensa asegura que “hoy en la región hay más personas que se identifican con la derecha que con la izquierda”
“Quienes se declaran de centro -explica- comparten visiones más cercanas al centroderecha: priorizan el or-den, el crecimiento y el libre mercado. Tanto es así, que el ‘centro’ actual está más alineado con esas ideas que la propia ‘derecha’ de 2021” Rodríguez asegura que más allá de que la muestra evidencie este viraje conservador, “el punto relevante no es determinar si la sociedad se ha ‘derechizado’, para luego-como un péndulo-volver a la izquierda”. “La mayoría de las personas busca soluciones concretas a sus problemas más urgentes – subraya, y hoy la derecha aparece como una alternativa viable para ofrecerlas”.
“Fuera de grupos minoritarios e informados -remata Juan Pablo Rodriguez, la ideología pesa muy poco en la vida del ciudadano común: lo que cuenta son los resultados”
Entrevista publicada en El Mercurio de Valparaíso