El anatocismo y las viviendas sociales

El anatocismo y las viviendas sociales

Señor Director:

Suscribo cartas anteriores, sobre los efectos adversos de prohibir el anatocismo. A los impactos ya advertidos, quiero sumar uno que golpea directamente a las familias del país: el acceso a la vivienda.

Los proyectos inmobiliarios se financian con líneas de crédito de construcción que se giran contra el avance de obra y se pagan a su término, contra la escrituración y venta de unidades. Durante la construcción, el interés se devenga sin pagarse y se capitaliza; es decir, anatocismo por definición. Prohibirlo forzaría a adelantar inversiones de capital y encarecería el costo del crédito, impactando finalmente en precios de venta.

El golpe más fuerte lo recibiría la vivienda social, cuyos precios están fijados por subsidio y, por lo tanto, no permiten traspasar un mayor costo financiero. El ajuste recaería en construir proyectos de menor escala y dejaría fuera a desarrolladores con menor respaldo patrimonial, independiente de cuán bueno sea el proyecto. Como se trata de desarrollos de gran volumen y plazos largos, el efecto es considerable, y golpea justo al segmento donde la asequibilidad ya es un problema.

Todo esto ocurre en un mal momento para la construcción, con la inversión en nuevos proyectos deprimida. Así las cosas, esta indicación —paradójicamente, en un proyecto de Reconstrucción— terminaría dificultando aún más el acceso a la vivienda. Estamos a tiempo de corregirla.


Carta publicada en El Mercurio