Viviendas
Señor Director:
Es comprensible que el Gobierno busque acelerar la absorción del stock de viviendas para incentivar la inversión. Pero la rapidez de la tramitación restó la deliberación que ameritaba ampliar el subsidio a la tasa hipotecaria y la garantía estatal del Fogaes. La ampliación del tope de UF 4.000 a UF 6.000 no es menor. El beneficio aplica a la primera venta de un inmueble —una vivienda nueva— y no a la primera vivienda del comprador. Así, puede favorecer a hogares de mayores ingresos, con mayor capacidad de ahorro y calificación crediticia, e incluso financiar compras para inversión.
Equilibrar celeridad con deliberación durante unas semanas no habría cambiado el destino del proyecto —todavía hay cupos disponibles—, pero sí habría dado la oportunidad de debatir cómo reactivar el sector, mientras se aseguraba de que los recursos llegaran donde más se necesitan, como priorizar la primera vivienda o a las familias con hijos.
Carta publicada en La Segunda