El consumo y la venta de drogas se han convertido en parte del paisaje cotidiano de los barrios de la Región de Valparaíso. Así lo advierte un reciente estudio de la Fundación Piensa, que reveló que un 45% de los habitantes percibe siempre o frecuentemente consumo de alcohol o drogas en la vía pública, mientras que un 40% asegura convivir con la venta de sustancias ilícitas en su entorno.
Los resultados forman parte de un boletín especial de la Encuesta de Opinión Política (EOP) que analizó la percepción de incivilidades en la Región de Valparaíso, midiendo durante el año 2025 la percepción de 16 situaciones que afectan la convivencia en los barrios en las diez ciudades más pobladas de la región.
En paralelo, la medición —que consideró 1.661 casos— muestra también que un 35% percibe frecuentemente robos o asaltos en la vía pública y un 29% balaceras o disparos, dando cuenta de una importante presencia de fenómenos asociados a la delincuencia y violencia en el entorno cotidiano.
Para el director del Área de Estudios de la Fundación Piensa, Víctor Inostroza, el análisis evidencia un deterioro sostenido de los espacios públicos en la Región de Valparaíso: “Más que un empeoramiento acelerado, lo que observamos es un deterioro que se sostiene y un problema que se mantiene en niveles altos, que hemos percibido durante un tiempo, y que hoy podemos respaldar con cifras”.
Sin embargo, una de las grandes conclusiones del estudio es que estos delitos e incivilidades ya no sólo se concentran en los sectores de menores ingresos, sino que también avanzan a los sectores medios. En la venta de drogas, por ejemplo, un 46% del segmento socioeconómico bajo declara percibirla siempre o frecuentemente en su barrio, prácticamente la misma proporción que registra el grupo medio (45%), mientras que entre los sectores de mayores ingresos la cifra disminuye a 27%.
El mismo fenómeno ocurre con el consumo de alcohol y drogas en la vía pública, donde la Fundación Piensa detectó sólo un punto de diferencia entre la percepción en sectores socioeconómicos bajos (50%) y los sectores medios (49%). Ambos segmentos, en todo caso, evidencian una clara brecha con los sectores acomodados, donde la percepción del consumo de alcohol y drogas en la vía pública llega a un 36%.
“El mensaje de fondo es que la incivilidad no se percibe por igual en todos los barrios; se concentra en los sectores de menores recursos, que además tienen menos posibilidades de protegerse”, advierte Inostroza.
Estadísticas impactan
Para el oficial (r) de Carabineros y consultor en seguridad pública, Héctor Sandoval, las cifras más preocupantes son precisamente aquellas relacionadas con drogas y violencia.
“La venta de droga y consumir alcohol en la vía pública empieza a tomarse los espacios públicos de la región”, advierte el especialista, explicando que las penas o multas que existen para este tipo de delitos “son demasiado bajas, por tanto, no hay una sanción dura que sea impuesta a los infractores para que no vuelvan a cometer este tipo de delitos”. “Es ahí donde hay que echar mano y aumentar la sanción penal”, remarcó.
El diputado Andrés Celis (RN) reconoce verse impactado por los hallazgos del estudio. “La radiografía que nos entregan estos datos es lapidaria para la región: casi la mitad de las familias convive a diario con las drogas y el alcohol en las calles, y cuatro de cada diez sufren con el narcotráfico a la vuelta de su casa”, apuntó el parlamentario, agregando que “frente a este tremendo deterioro del entorno, es urgente articular un plan de seguridad comunal integral que recupere nuestros barrios con más presencia policial”.
Por su parte, el diputado y miembro de la Comisión de Seguridad de la Cámara, Juan Marcelo Valenzuela (PDG), sostiene que estas cifras reflejan “algo que venimos advirtiendo hace tiempo: en muchos sectores de la región existe una sensación de abandono del Estado”.
Perros abandonados
En paralelo, el estudio de la Fundación Piensa reveló que la incivilidad más observada por los habitantes de la región es el abandono de perros, con una percepción del 51%.
El hallazgo cobra relevancia considerando que esta conducta no está contemplada en el proyecto que crea el Registro Nacional de Incivilidades. Para el diputado Valenzuela se trata de un dato “que no podemos ignorar”, por lo que afirmó que “debemos evaluar incorporarlo al Registro”. Celis, en tanto, afirmó que el debate sobre el Registro Nacional de Incivilidades “no puede quedar cojo y debe incorporar con absoluta prioridad una problemática tan masiva como el abandono de perros”.
Noticia publicada en El Mercurio de Valparaíso