Se acabó la luna de miel

Se acabó la luna de miel

A penas de cada cinco habitantes de la Región de Valparaíso cree que el país está progresando, según la Encuesta de Opinión Política P!ensa 2026. La cifra es baja, pero no sorprende. Desde 2021 se mueve entre 17% y 21%. Es decir, cuatro de cada cinco personas ven un país estancado o en retroceso, algo que parece más un ánimo instalado que una reacción a la coyuntura. Lo nuevo de esta medición no está ahí, sino en las expectativas, en lo que se esperaba de este gobierno y en lo rápido que esa esperanza se ha ido gastando.

Hoy, 39% cree que en tres años el país estará mejor y 33% que estará peor. Hace un año, casi la mitad (49%) esperaba un futuro mejor y solo 15% uno peor. El saldo pasó de cerca de +35 puntos a penas +6, casi un empate entre optimistas y pesimistas. No es la primera vez.

Entre 2021 y 2022, la expectativa de un futuro mejor cayó de 46% a 33%. Las campañas, las elecciones y la llegada de un nuevo gobierno suben las expectativas, y gobernar se encarga de ajustarlas. Por eso, más que la caída en sí, importa saber si el Gobierno logró capitalizar parte de esa esperanza y qué hará con lo que queda. En política, la esperanza se acumula con relatos, pero se gasta con resultados.

Y es en los resultados donde la brecha se ve más clara. Antes de asumir, cerca de un tercio esperaba un buen manejo de la situación fiscal, la delincuencia y la inmigración. A los 90 días, la evaluación positiva en estos temas cayó a 8%, 7% y 10%,y la negativa superó el 75% en los tres. Ya no hay una opinión dividida, sino una crítica que cruza a todos.

El cambio también se nota en las prioridades. La delincuencia sigue primera y la corrupción en política, tercera. Pero la inflación, que hace unos años ni aparecía entre los diez primeros problemas, ya es la segunda, y el empleo subió al cuarto lugar, muy por sobre la inmigración, uno de los ejes de la campaña.

Fuera de la seguridad, la gente mira lo que pasa en su día a día, como el costo de la vida, el trabajo y lo que ha hecho el Estado en ambos frentes. Con esta caída de las expectativas se acabó, como suele pasar, la luna de miel. Termina la campaña y empiezan los resultados. El Gobierno ha mostrado disposición a revisar medidas y corregir errores, pero eso por sí solo no cambia el ánimo de una ciudadanía que espera mejoras concretas.

Con un pesimismo de años y una esperanza que se agota, queda por ver qué camino tomará el Gobierno en los próximos meses. Lo que sí está claro es la señal de la región. Los relatos ya no alcanzan y ahora toca mostrar resultados.


Columna publicada en El Mercurio Valparaiso