El espejismo del péndulo
En las últimas semanas se ha instalado la idea de que Chile se ha “derechizado”. Los resultados de la primera vuelta parecen confirmarlo: la suma de las derechas superó el 50% de los votos válidamente emitidos, por lo que algunos expertos anticipan una victoria holgada de José Antonio Kast en el balotaje. Aunque esa lectura es comprensible, la evidencia en la región sugiere que el escenario actual no responde tanto a un desplazamiento identitario o partidario, sino más bien a un cambio en las creencias y valores que hoy orientan las posiciones políticas.
En Fundación Piensa llevamos más de una década midiendo la opinión política de la Región de Valparaíso mediante una encuesta probabilística de 1.650 entrevistas presenciales, la única representativa a nivel regional. Los datos de 2025 muestran un empate técnico entre quienes se identifican con la derecha o centroderecha (26%) y quienes se ubican en la izquierda o centroizquierda (24%). Ese equilibrio no es nuevo: en 2018, ambas posiciones ya estaban prácticamente niveladas. A partir del estallido social se produjo un corrimiento abrupto hacia la izquierda, que alcanzó su peak en vísperas de la elección que llevó a Gabriel Boric a La Moneda.
En 2021, la izquierda duplicó a la derecha en identificación (29% versus 14%), un registro excepcional dentro de toda la serie histórica. Lo que ha ocurrido desde entonces no es un péndulo que se movió hacia el otro extremo, sino el efecto de un resorte que, tras el shock político, liberó tensión y volvió gradualmente a su punto de equilibrio. En este escenario, ¿cómo se explica el buen desempeño de la oposición y el crecimiento del Partido de la Gente? La respuesta no está en las identidades políticas, sino en las ideas. En los últimos años, la opinión sobre el rol del Estado, la justicia distributiva y la relación entre libertad y orden ha girado sistemáticamente hacia posiciones más promercado y que priorizan el orden.
Las magnitudes del cambio son evidentes. En 2021, en cuanto a la visión del modelo económico, predominaba la planificación estatal frente al libre mercado (38% versus 35%), pero en 2025 el apoyo al mercado supera claramente al de la intervención estatal (42% versus 28%). También se observa un giro en el dilema entre orden y libertad: en 2021 ambas posturas estaban equilibradas (39% por mayor libertad y 41% por más orden), mientras que hoy la preferencia por el orden crece de manera marcada, alcanzando un 57% frente al 27%.
Lo relevante es que se observa que este cambio no proviene de un aumento del electorado de derecha. El centro político y sobre todo quienes no se identifican con ningún sector -que en conjunto suman el 50% de la región- comparten estas posiciones. No se trata de votantes “derechizados”, sino de un sector que entiende la política en clave de urgencias y expectativas más que de identidades partidarias. De cara a un eventual gobierno de Kast, el avance de estas ideas y la consolidación de un electorado ajeno al clivaje izquierda-derecha plantean un desafío mayor que la victoria electoral: construir un relato capaz de integrar a quienes deciden más por urgencias que por identidades. La noción de un “gobierno de emergencia” puede ser funcional en esta etapa, pero tarde o temprano exigirá un guion distinto, acorde con nuevas prioridades ciudadanas.
Columna subida en El Mercurio de Valparaíso