Fundación Piensa realiza extensa encuesta a los habitantes de las diez comunas más grandes de la Región.
Un incremento significativo, que acerca el indicador promedio a los registros preestallido social de 2019, obtuvo la evaluación de calidad de vida que realiza la Fundación Piensa en las diez comunas más grandes de la Región de la Región.
El Índice de Calidad de Vida 2025 alcanzó los 453 puntos, un resultado superior a los registrados en 2024 (418), 2023 (373) y 2022 (432) y se ubica solamente por debajo de los 472 puntos obtenidos en la encuesta del año 2018.
En términos comunales, la mejor calidad de vida catastrada por Piensa se encuentra en Quilpué, que obtuvo una valoración de 530 puntos, seguida de Los Andes (508), La Ligua (488), Quillota (480), Villa Alemana (462) y Viña del Mar (461). Cierra el listado la ponderación que obtuvo Valparaíso, que con 392 puntos disminuyó significativamente respecto del indicador 2024, cuando obtuvo 428.
También hay alzas relevantes en cada una de las nueve dimensiones que analiza la encuesta. La mejor evaluada fue servicios para vivienda (730 puntos), secundada por condiciones laborales (698) y bienestar individual (630), en tanto que otros ámbitos obtienen registros menores, aunque de todas forma más altos que los del año pasado.
Las peor evaluadas son equipamiento urbano y conectividad, dos dimensiones que no superan los 214 puntos en los últimos años.
Bajas y repuntes
Sobre las mejoras de percepción detectadas por el estudio, el investigador de la Fundación Piensa, Pedro Fierro, explicó que “efectivamente, los habitantes de la región perciben su calidad de vida mejor que en 2024 y 2023, pero eso no nos permite ver la película completa. Si analizamos los datos, veremos que en 2019 se provoca una baja significativa, la cual se fue profundizando desde el 2021”.
Agrega que de ahí en adelante la evaluación de la calidad de vida descendió a niveles históricamente bajos. “Si analizamos la foto, claro, hay un alza en los últimos dos años que algunas autoridades podrían, razonablemente, adjudicarse. Pero viendo un poco más allá, lo más responsable sería apostar por una tesis de estabilización”, expone Fierro, quien dice que este panorama acerca a la Región a las percepciones previas al estallido de 2019.
Sobre las alzas experimentadas por la mayoría de las comunas encuestadas, Fierro explica que no en todos los casos se explica por la acción directa de las autoridades municipales, que en varios municipios cambiaron de signo político.
“En el caso de Concón y Villa Alemana existe una sensación mucho más positiva respecto de la recolección de basura, por ejemplo, que es un asunto propiamente municipal. En el caso de Quilpué, parte de la mejora se explica por la mejor evaluación a la salud, que se debe más bien al trabajo sectorial”.
Sobre Viña del Mar, el investigador de la Fundación Piensa expone que “una de las cosas que más sube son las condiciones laborales, lo que podría ser consecuencia de la actividad de los privados y de ciertas políticas sectoriales”, desestimando la influencia en este indicador de la alcaldía.
“A lo que voy es que la encuesta permite precisamente hacer eso, distinguir por comunas y temas para llegar a hipótesis más plausibles”, precisa el investigador.
Un caso distinto es Valparaíso, que se mantiene con una de las percepciones de calidad de vida más bajas de la zona.
– ¿A qué se debe dicha percepción tan baja? ¿Qué ha faltado en las autoridades regionales o comunales para revertirla?
– Ese es un claro ejemplo de lo que estamos hablando. Valparaíso es la comuna emblemática de problemas complejos que involucran a varios actores. En la administración actual hay un espíritu de colaboración que es bien evidente, pero sigue siendo un tremendo desafío que abarca tanto el estado de la ciudad (seguridad o entorno urbano) y el abandono del nivel central (como lo que pasa en la evaluación a los servicios de salud).
– Llama la atención la mejora en percepción de seguridad. ¿A qué se debe?
– La percepción de seguridad hay que mirarla en términos relativos. Sube respecto al año pasado, pero se mantiene en niveles preocupantemente bajos. Además, hay un asunto más complejo con el estado de las plazas, las calles, los barrios, los paraderos o las micros. Cuando un ciudadano declara que su plaza está rayada, eso también debiese entenderse como parte del problema de fondo. Las personas vulnerables de la región sienten particularmente más miedo cuando el estado de su ciudad es deplorable. En eso no hemos mejorado mucho.
Noticia publicada en El Mercurio de Valparaíso